Medicamentos en la lactancia

Los medicamentos pueden llegar al recién nacido a través de la leche materna, por lo que la madre debe utilizarlos con precaución.

Del 1 al 7 de agosto se celebra la Semana Mundial de la Lactancia Materna, iniciativa promovida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para concienciar sobre la importancia de la leche materna en la nutrición de recién nacido. La OMS la recomienda como modo exclusivo de alimentación hasta los seis meses de edad.

Desde la farmacia se recuerda que hay que administrar los medicamentos con precaución durante el período de lactancia

En la lactancia natural, el recién nacido puede sufrir los efectos de los medicamentos con los que se trate la madre, debido a su eliminación por la leche materna.

Existen múltiples factores, dependientes de la madre, del niño y del propio medicamento, que intervienen en la capacidad que tiene un medicamento para alcanzar la leche y ser capaz de ejercer su acción en el niño que está siendo amamantado.

  • Propiedades físicas y químicas del medicamento.
  • Flujo sanguíneo mamario (atención, por tanto, a los medicamentos o circunstancias que modifiquen el flujo sanguíneo).
  • Control hormonal.
  • Posología con que se administra el medicamento a la madre.
  • Reflejo succionador del niño.
  • Cantidad y periodicidad de las tomas.

En principio, no hay que recomendar la interrupción de la lactancia, puesto que la mayoría de los medicamentos no suponen ningún problema para la salud del niño. Además, el que un medicamento se excrete en la leche materna no implica necesariamente toxicidad, ya que tendría que alcanzar determinadas concentraciones para originar efectos adversos en el lactante y en la mayoría de los casos los niveles plasmáticos alcanzados son de escasa relevancia clínica.

Algunas recomendaciones para minimizar riesgos

  • Administrar el medicamento únicamente si es necesario; algunas situaciones clínicas son autolimitadas y/o relativamente leves.
  • Seleccionar siempre que sea posible una alternativa terapéutica que no se excrete en leche materna o más segura.
  • Utilizar la mínima dosis eficaz durante el menor tiempo posible.
  • Utilizar la vía tópica como alternativa a la oral o parenteral, cuando sea factible.
  • Utilizar agentes de acción corta, evitando los de liberación sostenida.
  • Tener en cuenta que los recién nacidos prematuros presentan generalmente menor capacidad de tolerar medicamentos.
  • Considerar la situación clínica individual del niño; podría contraindicar la utilización de ciertos medicamentos.
  • Evitar dar el pecho cuando la concentración del medicamento es máxima; administrar el medicamento antes del periodo mas largo de sueño del niño o inmediatamente después de darle el pecho, para favorecer su excreción antes de la siguiente toma y minimizar la exposición para el lactante.
  • Valorar la retirada de la lactancia momentáneamente si la medicación se administra durante un tiempo corto.

En cualquier caso, será necesario evaluar individualmente la relación beneficio para la madre/riesgo para el niño. Si se decide la administración del medicamento y la continuación de la lactancia materna, se deberá observar estrechamente al niño ante cualquier posible manifestación de efectos tóxicos (sedación, trastornos en el crecimiento, etc).

Pero la idea de que el médico no puede prescribir ningún medicamento durante la lactancia no tiene fundamento, ya que en la actualidad existen numerosos medicamentos comercializados considerados seguros en la lactancia. La información juega un papel muy importante a la hora de evitar riesgos.

No lo olvide: Pregunte siempre a su farmacéutico. Él le informará sobre éstas y otras cuestiones relacionadas. Y recuerde que la intervención farmacéutica supone una elevada garantía en el proceso global de adecuación, efectividad y seguridad de los tratamientos con medicamentos.

fuente: Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos

www.galenika.es

 

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